Así se comporta la enfermedad

El COVID-19 sigue propagándose con intensidad en la región. Entre el 17 de abril, fecha en la que se reportó el primer caso en Amazonas, y el 31 de octubre, la Amazonía colombiana alcanzó 22.721 casos. De estos, casi el 80% (18.164) sucedieron en el último trimestre del 2020. 

 

HAZ CLIC EN E L MA P A C aqu e F l o r e n cia Guavia r e Mitú V aupés Guainía I nírida Putu m a y o M o c oa A m a z o n as PERÚ E C U ADOR BR A SI L VENEZUEL A Leticia
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Caquetá

Ya superó los 10.000 casos positivos y es el cuarto departamento con más casos de COVID-19 activos por habitante y el quinto con más casos más muertes por habitante.
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Vaupés

La grave situación que vivió Amazonas en el primer semestre del 2020, parece replicarse ahora en este departamento. Vaupés pasó de tener 273 casos (30 de agosto), a 712 casos (el 24 de septiembre). Y aunque ya superó los 1.000 casos, mantiene una baja tasa de letalidad.
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Guainía

En Guainía, donde el 75% de sus habitantes son indígenas, el pico de contagios recién empieza. Al 31 de octubre alcanzó los 1.106 casos reportados. *Fuente: ONG Sinergias / Instituto Nacional de Salud / Sistemas de Información- Fundación Gaia Amazonas
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Putumayo

Ocupa el segundo lugar de contagios en la Amazonía con 3.424 casos acumulados. Una persona indígena en este departamento tiene 2.5 veces más posibilidades de morir por COVID-19 que una no indígena en el resto del país.
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Guaviare

Este departamento acumula 1.305 casos y 19 fallecimientos, la mitad de estos eventos ocurrieron en septiembre. En agosto, el 96% de las pruebas realizadas se concentraban en su capital, San José del Guaviare, donde vive el 58% de la población de este departamento; lo que indica un posible subregistro de los casos confirmados en el resto de municipios.
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Amazonas

Desde abril, los casos de este departamento se han reducido drásticamente; sin embargo, mantiene una tasa de letalidad más alta (4,1) que en el resto del país (2,9). Es decir que se mueren más personas por causa del COVID-19 que en otro lugar de Colombia.
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Leticia que alcanzó un punto crítico durante abril, mayo y junio, muestra una aparente estabilidad en el número de contagios. Este centro urbano pasó de tener 718 casos en un mes y ser la cuarta ciudad con mayor número de muertes en Colombia, a tener menos de 20 casos nuevos al día.
Partir de lo propio para reducir
El riesgo
Los Pueblos Indígenas Amazónicos lograron mantener una baja tasa de letalidad en sus territorios gracias a las medidas y decisiones orientadas por los sabedores y sabedoras para mitigar los impactos del COVID-19.
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Partir de lo propio para reducir
El riesgo

La rápida propagación del COVID-19 representa un riesgo para el complejo sistema de conocimientos y prácticas, de los 64 pueblos indígenas de la Amazonía colombiana, que reposa en sus mayores. Los abuelos se comunican con los dueños espirituales del territorio para equilibrar el flujo de energía entre la naturaleza y los humanos, y, de forma complementaria, las abuelas enseñan el trabajo en las chagras y el intercambio de semillas necesario para mantener los Sistemas Alimentarios Indígenas Amazónicos (SAIA)

Y es que si estos pueblos están en riesgo, la Amazonía también lo está. Datos recientes de la RAISG (Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada) revelan que, de las 1,4 millones de hectáreas de bosque que perdió la Amazonía colombiana en las últimas tres décadas, solo el 0,19% sucedió en Territorios Indígenas. Son estos Pueblos quienes han asegurado por milenios la conservación del pulmón del mundo, y, sin ellos, la selva y sus servicios ambientales penden de un hilo.

Sin embargo, y gracias a la fortaleza de sus sistemas de conocimiento y prácticas tradicionales, han logrado mantener una baja tasa de muertes en sus territorios. Así lo confirmó un primer encuentro del equipo asesor de la Fundación Gaia Amazonas con los Gobiernos Indígenas de los territorios del Bajo Río Caquetá, Mirití Paraná y Yaigojé Apaporis, donde los indígenas contaron cómo las medidas y decisiones más efectivas han sido orientadas por los médicos tradicionales.

“Los Pueblos Indígenas Amazónicos lograron mantener una baja tasa de letalidad en sus territorios gracias a las medidas y decisiones orientadas por los sabedores y sabedoras para mitigar los impactos del COVID-19”.  

Además del aislamiento de los centros poblados y personas externas a las comunidades, las medidas incluyen la preparación de breos y sahumerios para purificar el aire, así como barrer la Maloca para expulsar todo lo negativo que llegue al territorio. 

Por otro lado, las prácticas rituales colectivas como los bailes y rituales se mantuvieron a lo largo de los principales ríos y afluentes de Amazonas y Vaupés, en donde el distanciamiento de dos metros y el uso de tapabocas no fueron implementados. Aunque contradictorias a las sugeridas en el sistema no indígena, estas medidas se consideran esenciales desde la medicina tradicional y han sido exitosas para contener y debilitar la enfermedad. 

La pandemia ha reabierto el debate sobre la necesidad de implementar un sistema de salud intercultural. Uno que no pretenda incorporar a los indígenas a un sistema ya establecido y completamente ajeno, sino que abogue por la recuperación e implementación de los conocimientos y especialidades tradicionales para tratar las enfermedades propias de la selva; y en un ejercicio de complementariedad, incorpore algunas prácticas del sistema occidental que son necesarias para atender enfermedades que surjan a partir de la interacción con personas externas a sus comunidades.

Ríos, Puentes invisibles de contagio

Los pasos fronterizos, así como las relaciones culturales y comerciales que históricamente se han tejido entre los países y departamentos amazónicos, hacen aún más complejo el comportamiento de la pandemia en la región. Aquí, los ríos son la principal forma de desplazamiento de sus habitantes, y, por ende, una de las vías más rápidas de contagio en la selva.

ríos Isana y Surubí río Tiquié río Pirá-Paraná Mirití-Paraná AIZA WAYURI JAJLAMI PEET JEM CIMTAR PANI Bajo río Caquetá Yaigojé Apaporis Río Inírida Río Caquetá Río Apaporis PERÚ BR A SI L VENEZUELA V aupés A m a z o n as Guavia r e Guainía R ío Guainía R ío V aupés R ío N eg r o R ío J a p u r á R ío T a r ai r a R ío P u tu m a y o R ío P u tu m a y o R ío A m a z o n as Ríos Fronterizos R íos e jes cu l tu r ales indígenas T erritorios I ndígenas Límite de p a r t ame n t a l Ríos frontera con Perú Ríos frontera con Brasil Ríos frontera con Venezuela HAZ CLIC A QUÍ
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La frontera de Colombia con Perú está delimitada por el río Putumayo y se extiende a lo largo de 1.626 kilómetros que comprenden los departamentos de Putumayo y Amazonas en Colombia, y Loreto en el país vecino.
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El límite con Brasil abarca 1.645 kilómetros, e incluye importantes afluentes como los ríos Amazonas, Japurá, Tiquié, Vaupés, Isana y Negro.
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Colombia también está conectada con Venezuela, a través del departamento de Guainía y el río que lleva el mismo nombre.
Una estrategia integral para mantener
la salud
Durante cinco meses, los Gobiernos Indígenas del Bajo río Caquetá, Mirití Paraná y Yaigojé Apaporis, en el departamento de Amazonas, restringieron la salida y entrada a sus territorios para contener la enfermedad. Paralelamente, en Vaupés, los Gobiernos Indígenas de los territorios Isana y Surubí y Pirá-Paraná también se decidieron por el aislamiento y por no permitir la entrada de vuelos desde Mitú, la capital departamental.
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Una estrategia integral para mantener
la salud

En el Amazonas, los Territorios Indígenas lograron contener la letalidad del virus gracias a las medidas de prevención y curación que adoptaron desde un primer momento. 

En Vaupés, algunas comunidades han seguido las orientaciones de los Tradicionales para “bajarle la fuerza a la enfermedad”, mientras otras, ubicadas en los territorios de los ríos Isana, Surubí y Pirá-Paraná, han manejado algunos de los 30 casos confirmados de COVID-19 con tratamientos complementarios entre la medicina tradicional y la occidental, como la mezcla de la planta Saracura con acetaminofén.

Durante los primeros meses de la pandemia, y debido a las altas cifras de contagio que reportaba la región, la OPIAC interpuso una tutela en contra de las autoridades departamentales y nacionales argumentando una falta de medidas eficaces para contener los impactos de la enfermedad en la Amazonia. 

El fallo resultó a su favor y derivó en un plan de provisión urgente para la mitigación y contingencia de la enfermedad en el que las gobernaciones deben garantizar la seguridad alimentaria, la atención en salud y educación de las comunidades indígenas. Acciones que, tal como se espera, deben mantenerse a largo plazo.

Precisamente, y para respaldar la gestión autónoma en salud de las comunidades y contribuir al fortalecimiento de su soberanía alimentaria, la Fundación Gaia Amazonas, los Gobiernos Indígenas de  13 territorios en Amazonas, Vaupés y Guainía y Rainforest Norway Foundation, desarrollaron la Estrategia de Emergencia para la Atención del COVID-19 en Territorios Indígenas (CESIT, por sus siglas de inglés) en 12 millones de hectáreas.

En el proceso, contaron con el apoyo financiero de la Agencia Noruega para Cooperación al Desarrollo (NORAD), la Fundación Skoll, la Fundación Santo Domingo y la Fundación Mulago; además de aliados estratégicos como la Embajada de Noruega, Parques Nacionales Naturales, OPIAC, Amazon Conservation Team (ACT), Fundación Etnollano y Fundación Rye & Tye NOORDA.

“Los Gobiernos Indígenas de 13 territorios en Amazonas, Vaupés y Guainía, la Fundación Gaia Amazonas y Rainforest Norway Foundation desarrollaron una Estrategia para respaldar la gestión autónoma en salud de las comunidades y contribuir al fortalecimiento del COVID-19 en 12 millones de hectáreas”. 

Como parte de la estrategia, 3.033 familias recibieron información con la que han podido formar su propia concepción sobre el origen y la naturaleza de la enfermedad. Con ese propósito llegaron a sus territorios 666 cajas de herramientas con mensajes y guías -algunos de ellos traducidos a sus lenguas- sobre medidas básicas de cuidado individual y colectivo, adoptadas por autoridades internacionales de salud, que complementan sus medidas tradicionales de prevención.

En mayo, y nuevamente en agosto y septiembre, recibieron un total de 4.450 kits de apoyo para el aislamiento con insumos y herramientas suficientes para continuar con sus actividades de caza, recolección y pesca en los territorios, garantizando que no deban desplazarse hacia los centros urbanos, donde hay una mayor probabilidad de contagio.

También se realizaron recomendaciones para la atención y aislamiento  de personas con síntomas dentro de la comunidad, como llevarlos a lugares lejanos y previamente definidos, hacer un seguimiento a la evolución de la enfermedad y notificar a las autoridades indígenas y sanitarias. 

Además, se conformaron dos equipos comunitarios extramurales en Mitú, Leticia e Inírida y se entregaron 20 kits de Equipos de Protección Personal (EPP) -en alianza con las Secretarías de Salud- para fortalecer la vigilancia epidemiológica en estas capitales departamentales. Los Territorios Indígenas también contarán con equipos de salud comunitarios y recibirán 176 kits de EPP para el manejo de pacientes enfermos y posibles fallecimientos. 

De igual forma, la estrategia contempla un fortalecimiento a la red de comunicaciones para monitorear la evolución de la enfermedad en los Territorios Indígenas de los tres departamentos. Para lograrlo se instalarán, durante el primer bimestre del 2021, 64 radioteléfonos que facilitarán la interacción entre las comunidades, sus autoridades y las secretarías de salud para tomar decisiones tempranas ante posibles nuevas emergencias. 

Puntos de presión desde las fronteras

El COVID-19 también llegó a los siete Territorios Indígenas (TI) y seis Asociaciones de Autoridades Tradicionales Indígenas (AATI) que trabajan con la Fundación Gaia Amazonas en la consolidación de sus Gobiernos y ordenamiento territorial. Dichos Territorios donde habitan 41 pueblos milenarios se traslapan con las llamadas Áreas No Municipalizadas (ANM). Allí, los pasos fronterizos también son una amenaza.

ríos Isana y Surubí Tío Tiquié río Pirá-Paraná Mirití-Paraná AIZA WAYURI J AJLAMI PEET JEM CIMTAR PANI Bajo río Caquetá Yaigojé Apaporis BR ASIL PERÚ Putu m a y o C aqu e