Partir de lo propio para reducir el riesgo

Partir de lo propio para reducir
El riesgo

La rápida propagación del COVID-19 representa un riesgo para el complejo sistema de conocimientos y prácticas, de los 64 pueblos indígenas de la Amazonía colombiana, que reposa en sus mayores. Los abuelos se comunican con los dueños espirituales del territorio para equilibrar el flujo de energía entre la naturaleza y los humanos, y, de forma complementaria, las abuelas enseñan el trabajo en las chagras y el intercambio de semillas necesario para mantener los Sistemas Alimentarios Indígenas Amazónicos (SAIA)

Y es que si estos pueblos están en riesgo, la Amazonía también lo está. Datos recientes de la RAISG (Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada) revelan que, de las 1,4 millones de hectáreas de bosque que perdió la Amazonía colombiana en las últimas tres décadas, solo el 0,19% sucedió en Territorios Indígenas. Son estos Pueblos quienes han asegurado por milenios la conservación del pulmón del mundo, y, sin ellos, la selva y sus servicios ambientales penden de un hilo.

Sin embargo, y gracias a la fortaleza de sus sistemas de conocimiento y prácticas tradicionales, han logrado mantener una baja tasa de muertes en sus territorios. Así lo confirmó un primer encuentro del equipo asesor de la Fundación Gaia Amazonas con los Gobiernos Indígenas de los territorios del Bajo Río Caquetá, Mirití Paraná y Yaigojé Apaporis, donde los indígenas contaron cómo las medidas y decisiones más efectivas han sido orientadas por los médicos tradicionales.

“Los Pueblos Indígenas Amazónicos lograron mantener una baja tasa de letalidad en sus territorios gracias a las medidas y decisiones orientadas por los sabedores y sabedoras para mitigar los impactos del COVID-19”.  

Además del aislamiento de los centros poblados y personas externas a las comunidades, las medidas incluyen la preparación de breos y sahumerios para purificar el aire, así como barrer la Maloca para expulsar todo lo negativo que llegue al territorio. 

Por otro lado, las prácticas rituales colectivas como los bailes y rituales se mantuvieron a lo largo de los principales ríos y afluentes de Amazonas y Vaupés, en donde el distanciamiento de dos metros y el uso de tapabocas no fueron implementados. Aunque contradictorias a las sugeridas en el sistema no indígena, estas medidas se consideran esenciales desde la medicina tradicional y han sido exitosas para contener y debilitar la enfermedad. 

La pandemia ha reabierto el debate sobre la necesidad de implementar un sistema de salud intercultural. Uno que no pretenda incorporar a los indígenas a un sistema ya establecido y completamente ajeno, sino que abogue por la recuperación e implementación de los conocimientos y especialidades tradicionales para tratar las enfermedades propias de la selva; y en un ejercicio de complementariedad, incorpore algunas prácticas del sistema occidental que son necesarias para atender enfermedades que surjan a partir de la interacción con personas externas a sus comunidades.